RECREACIÓN Y DEPORTES

  • ​​ RECREACIÓN​​ 

El Partido Independentista Puertorriqueño reconoce​​ ​​ el valor del deporte y la​​ recreación​​ como instrumentos esenciales para el desarrollo holístico​​ de las personas​​ y​​ para​​ el fortalecimiento de la salud integral de nuestro Pueblo. Como tal,​​ visualizamos​​ sus manifestaciones​​ como un derecho de toda la​​ niñez​​ y la​​ ciudadanía en general, atendiendo las necesidades particulares de los adultos mayores y las personas con​​ diversidad funcional.​​ 

De entrada, nos parece esencial​​ diferenciar las​​ actividades recreativas de​​ las deportivas. Por recreación, entendemos aquellas actividades​​ pasivas o activas​​ en las que participa una persona para el esparcimiento físico o mental, con el fin de alcanzar un estado de bienestar íntegro. No requieren particular aptitud física ni contar con un​​ elemento competitivo.​​ Para efecto de nuestras propuestas, nos concentraremos en la recreación vinculada al movimiento y la actividad física, por su relación comprobada con el estado general de salud. ​​ Muchos de las condiciones que aquejan a nuestra población –obesidad,​​ diabetes, hipertensión, arteriosclerosis, deficiencias renales, problemas cardiorrespiratorios, algunos tipos de cáncer y apoplejías– tienen entre sus elementos causales el sedentarismo, el estrés agudo y la alimentación inadecuada. ​​ Es función del Estado​​ crear condiciones, en especial a través del uso de espacios públicos, que inviten a las personas a participar de actividades recreativas que ejerciten el cuerpo y alivien las tensiones de la cotidianeidad. ​​ Las actividades que se promuevan deben apuntar al desarrollo de la motricidad y la socialización efectiva, y deben estar sujetas a un mecanismo de evaluación y rendición de cuentas que permita analizar su efectividad.

 

 

  • Muchos de los espacios públicos aptos para la recreación han sido víctimas del abandono gubernamental. Esa situación se agravó con el azote del Huracán María, que causó daños significativos a estructuras recreativas y deportivas. Proponemos, de inicio, y en coordinación con las administraciones municipales, realizar un inventario y avalúo de los espacios disponibles a través del país para la recreación activa, incluyendo​​ tanto​​ la infraestructura gris (canchas, parques, gimnasios) como los espacios naturales (playas, lagunas, humedales y ríos, senderos montañosos, bosques, cavernas). De ese análisis debe surgir un plan a largo plazo para la rehabilitación de esos espacios y para el​​ diseño de​​ programas que optimicen su uso, en colaboración con las agencias (Departamento de Recursos Naturales, Departamento de Transportación y Obras Públicas, Administración de Parques Nacionales) con​​ injerencia.​​ 

  • Es hora de poner​​ en marcha un proyecto de remoción de barreras arquitectónicas y de modificaciones a espacios recreativos para garantizar su disfrute por las personas con diversidad funcional y por los adultos mayores. ​​ 

  • El Estado debe apoyar iniciativas particulares que promueven la recreación y el deporte para ​​ niños y niñas con diversidad funcional, y procurar que se multipliquen, contribuyendo, bajo un sistema transparente y justo, con la disponibilidad de recursos públicos, como parques, playas, equipo y personal.​​ 

  • Proponemos que a través de la colaboración entre la Universidad de Puerto Rico y el Programa de Asistencia Tecnológica se propicie –como en el pasado se ha intentado–​​ el diseño y fabricación a​​ bajo costo de aparatos y adaptaciones​​ que faciliten​​ la recreación de personas con diversidad funcional, como rampas para las playas, equipo de flotación​​ y sillas de rueda especiales.​​ 

  • En conjunto con el Programa de Promotoras de la Salud Comunitaria​​ y del concepto de Comunidades Saludables​​ que se contempla en nuestra propuesta de salud,​​ se desarrollará un Programa de Eficiencia Física Comunitaria, que más allá del necesario monitoreo médico, presente alternativas para movimiento y actividad física. ​​ Considerando los intereses, aptitudes y disponibilidad​​ de espacios en cada comunidad,​​ el Estado debe garantizar acceso gratuito a disciplinas como​​ el​​ yoga, ejercicios de intensidad cardiopulmonar, el senderismo y actividades acuáticas.​​ 

  • Proponemos recursos para la educación continua de líderes recreativos, de forma que desarrollen y actualicen las competencias necesarias para su tarea.​​ Los cursos, talleres y seminarios deben estar disponibles a través de todo el país y no sólo en la zona metropolitana.

  • El gobierno, como patrono, debe promover la actividad física y el deporte entre sus empleadas y empleados, identificando los mecanismos más adecuados para ello: educación sobre los beneficios de una vida activa, disponibilidad de espacios para ejercitarse con instructoras calificadas, luego del horario laboral, auspicio de ligas interagenciales.​​ 

  • El Estado debe atender las necesidades de actividad física de las personas bajo su custodia, a través del Departamento de Corrección, Instituciones Juveniles y los hogares bajo la jurisdicción del Departamento de la Familia.​​ 

 

  • DEPORTES

  • Convertir el Departamento de Recreación y Deportes del Gobierno de Puerto Rico estrictamente en un organismo rector, asesor y facilitador – Esta propuesta tiene como objetivo relevar al DRD​​ de su política de organizar y dirigir torneos y eventos deportivos en abierta competencia con los municipios y otras organizaciones deportivas. Con ello minimizamos la dualidad de esfuerzos y el maltrato y sobrecarga física de la niñez. Esta medida es cónsona con el nuevo Reglamento del DRD (diciembre de 2019) que procura proteger a la niñez de maltrato y sobrecarga física. De ese modo, el DRD se concentraría en ofrecer cursos, talleres y seminarios de capacitación y certificación de líderes comunitarios, dirigentes, oficiales de mesa, estadísticos, arbitraje y especialistas en el uso, manejo y conservación de instalaciones deportivas y recreativas. Esta medida requiere un equipo asesor altamente cualificado compuesto por​​ especialistas en​​ fisiología,​​ terapéutica atlética,​​ nutrición, salubridad,​​ ecología,​​ psicología,​​ sociología,​​ metodología​​ curricular, planificación, ludificación​​ y recreación. Con ello se maximizan los​​ resultados deseados mediante​​ un Plan Integral Científicamente Diseñado. 

  • Municipalizar el Deporte infantil y juvenil – Se​​ requiere un plan estratégico​​ conjunto entre el Departamento de Recreación y Deportes (DRD),​​ la​​ Liga Atlética Policiaca,​​ las​​ federaciones​​ deportivas, los departamentos de recreación y deporte municipales,​​ el Departamento de Educación​​ y otros sectores versadosEl alineamiento de los diversos itinerarios deportivos​​ evitará​​ la sobreexposición física de nuestros niños, niñas y adolescentes,​​ limitará​​ lesiones tempranas y maximizará los recursos públicos.​​ Para ello, los Municipios tendrían que someter una propuesta anual al DRD que cumpla con los criterios y requisitos de participación establecido por el Plan integral para el desarrollo del deporte infantil y juvenil.  El recurso humano asignado a los programas municipales​​ (entiéndase árbitros, estadísticos, oficiales de mesa, dirigentes, entrenadores y fisioterapistas)​​ requiere​​ certificaciones actualizadas emitidas por el​​ DRD u otras entidades cualificadas. Favorecemos, sin embargo, que el DRD se ajuste a las necesidades, realidades y preferencias de las comunidades.

  • Establecer un Plan de becas deportivas –​​ Ante la creciente ola de privatización del deporte infantil y juvenil en todo Puerto Rico, se hace meritorio​​ establecer un Plan de Becas​​ para beneficio de la niñez que proviene de familias indigentes.​​ Un importante sector de nuestra niñez no puede participar en programas privatizados debido a los altos costos de matrícula.

  • Reglamentar la iniciación competitiva de la niñez a los 10 años de edad – Esta medida procura proteger la salud física, mental y emocional de la niñez en aras de evitar lesiones prematuras, fatiga, presiones indebidas, frustraciones y abandono del deporte a temprana edad. Esta medida, sin embargo, no impide la enseñanza y práctica de destrezas motoras y​​ predeportivas​​ desde los 5 años en adelante.

  • Establecer política pública para minimizar el desplazamiento indiscriminado de nuestros atletas de alto rendimiento –​​ Esta propuesta​​ obedece a la insistente política de reclutar atletas extranjeros para la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI), las federaciones y la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico.

  • Promover la construcción de Complejos Deportivos infantiles y juveniles a nivel municipal​​ y regional –​​ Esta medida procura liberar a las urbanizaciones y áreas residenciales de la congestión vehicular y la problemática del estacionamiento.

  • Apoyar la creación de un Programa Nacional de Atletismo y otras disciplinas deportivas a nivel infantil y juvenil con guías curriculares científicamente diseñadas bajo la supervisión y dirección de personal especializado. Favorecemos que estos programas establezcan la política pública de los 10 años de edad para la iniciación de nuestra niñez en eventos competitivos.

  • Apoyar y Ratificar la importancia del Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) como ente autónomo responsable de fomentar, propiciar y avalar la participación internacional de nuestros atletas de alto rendimiento en Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos y certámenes mundiales. No obstante, nuestra meta es legitimar, garantizar y reivindicar la​​ soberanía deportiva del COPUR mediante la plena y absoluta soberanía política del pueblo de Puerto Rico.

  • Oficina del Historiador Deportivo​​ ​​ Proponemos establecer estatutariamente​​ la Oficina del Historiador Deportivo​​ de Puerto Rico​​ para beneficio de los medios de comunicación, programas escolares, universidades y las instituciones que rigen el deporte en​​ el archipiélago. Esta oficina será responsable de documentar, custodiar y divulgar el material histórico de todo el quehacer deportivo y recreativo a nivel municipal y nacional mediante archivos, libros, revistas, informes anuales, estadísticas y plataformas digitales. La legislatura será responsable de asignar los fondos y recursos operacionales de la oficina. Es altamente recomendable que la Oficina del Historiador Deportivo se establezca en la zona suroeste de Puerto Rico dado que allí existe una infraestructura organizacional, académica y práctica​​ ubicada​​ principalmente en Ponce y San Germán,​​ donde opera la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI) de Puerto Rico.

El Historiador Deportivo, a su vez, deberá poseer como mínimo (1) un bachillerato en historia o, en su defecto, un bachillerado en pedagogía con concentración en currículo de historia, (2) experiencia en investigación deportiva, (3) publicaciones especializadas en historia deportiva y (4) su nombramiento debe estar exento de los cambios de administración pública.

  • Apoyar el concepto del “Turismo Deportivo” –​​ Se​​ coordinará entre​​ las agencias, organizaciones y empresas privadas que tengan como objetivo el desarrollo del turismo interno para integrar el deporte como instrumento turístico.  No obstante, nos oponemos a la Ley que legaliza las apuestas deportivas por tratarse de una medida en detrimento del bolsillo y calidad de vida de los puertorriqueños.

  • Apoyar la práctica del deporte adaptado,​​ y sus espacios de competencia, como los Juegos Paralímpicos y las Federaciones, con iniciativas como un banco de sillas de ruedas para baloncesto y tenis de campo, y la habilitación de espacios de entrenamiento en canchas y parques propiedad del Estado.

  • Apoyar el deporte para niñas y adultas con diversidad funcional,​​ que hoy se canaliza a través de iniciativas como las Olimpiadas Especiales​​ y procurar que su práctica sea accesible a todas las comunidades.​​ Para ello, es necesario auspiciar la preparación de entrenadoras y la disponibilidad de espacios.​​ 

  • Rendición de cuentas –​​ Todas estas​​ medidas​​ deben ser sometidas a un​​ riguroso proceso de avalúo mediante​​ informes periódicos con datos y resultados debidamente documentados.

  • Revisar la ley orgánica del Departamento de Recreación y Deportes, con el fin de diseñar un modelo administrativo más participativo, con un organismo directivo con representación de la diversidad geográfica, poblacional y deportiva de nuestro país; reiterando la función del Departamento (o del organismo que le suceda) como autoridad deportiva en el país,​​ y con la enunciación de una política pública definida sobre la​​ recreación y el deporte.